El Ejército de Tierra incorporó en recientes maniobras un avance esencial en guerra electrónica diseñado por una empresa española: dispositivos que permiten detectar, bloquear y neutralizar drones hostiles desde vehículos de alta movilidad o incluso a nivel personal mediante chalecos tácticos. Estos sistemas fueron probados en el ejercicio Aquiles, una simulación que recrea escenarios modernos de combate electrónico.

La innovación radica en equipar vehículos ligeros Uro VAMTAC —tradicionalmente destinados a movilidad y fuego de apoyo— con pequeñas cajas de hardware que emiten y filtran señales para interferir con la comunicación de drones enemigos. Este equipo puede operar a larga distancia, incluso vía satélite, permitiendo anular drones adversarios desde puestos móviles situados a más de mil kilómetros del objetivo. Así, un VAMTAC con antenas y ordenadores específicos puede intervenir simultáneamente como elemento ofensivo y como centro de mando electrónico.

Esta capacidad responde a la creciente importancia que adquiere la guerra electrónica contemporánea, enfocada en controlar el amplio espectro radioeléctrico del campo de batalla. En conflictos recientes como el de Ucrania, controlar las señales es clave para detectar y neutralizar ataques aéreos no tripulados antes de que alcancen su objetivo.

Más allá del vehículo, se presentan desarrollos para el combate electrónico cercano a la infantería. Un chaleco antifragmentos modificado incorpora un escudo electrónico que protege al soldado de interferencias hostiles, integrando defensa y ataque en tiempo real sin necesidad de grandes antenas ni equipos voluminosos. Esta miniaturización de la guerra electrónica apunta a un conflicto más dinámico y distribuido entre tropas.

El CEO de la empresa responsable enfatizó que la clave está en «monitorizar el tráfico de drones para predecir y denegar su acción». De esta forma, la detección y perturbación de señales, junto con un escudo capaz de rechazar contramedidas, configuran una tecnología donde el «espada contra escudo» se traduce en dispositivos adaptables para distintos escenarios tácticos.

Estas pruebas forman parte de las iniciativas apoyadas por el Ministerio de Defensa para modernizar la capacidad tecnológica del Ejército en aspectos clave de innovación militar, potenciando su autosuficiencia en tecnologías críticas de guerra electrónica.