En lugar de utilizar el papamóvil eléctrico habitual, León XIV decidió emplear un Mercedes-Benz Clase G 500 de la generación W463 para sus desplazamientos oficiales durante su visita a Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas. Este todoterreno descapotable, que ya utilizó Benedicto XVI, fue trasladado desde Roma con un operativo conjunto del Ejército del Aire y la Policía Nacional.
El vehículo destaca por mantener la tradición de robustez y seguridad que caracteriza al papamóvil, equipado con un motor V8 y adaptado para uso ceremonial. Su diseño permite recorrer trayectos a baja velocidad en actos multitudinarios con garantías de protección para el Pontífice, un aspecto fundamental tras los atentados sufridos en visitas anteriores.
Desde su evolución tras el ataque a Juan Pablo II, el papamóvil ha integrado múltiples medidas de seguridad, como cabinas blindadas y cristales reforzados, transformándolo en un "búnker sobre ruedas". Esta evolución ha convivido con el desarrollo de versiones eléctricas, que ofrecen autonomía y aceleración pero no reemplazan la seguridad y tradición del modelo clásico para ciertos eventos.
Durante la visita de León XIV, el uso del Mercedes Clase G conjuga estos aspectos de seguridad, tradición y funcionalidad, reafirmando la confianza de la Santa Sede en este vehículo para sus desplazamientos ceremoniales más importantes. Históricamente, la familia Mercedes Clase G ha sido el referente en papamóviles gracias a estas cualidades.
En visitas anteriores a España, se han utilizado vehículos adaptados puntuales, como un Seat Panda para Juan Pablo II, o un Land Rover Santana 109 construido en Linares, Jaén, que incorporó entonces tecnología innovadora para garantizar la protección del Pontífice.

