Los principales desarrolladores de inteligencia artificial más avanzados del mundo dejaron de lado la competencia para solicitar juntos una regulación rigurosa sobre la manipulación de secuencias de ADN sintético. Esta iniciativa surge tras reconocer que el rápido avance tecnológico en IA permite procesar información científica compleja y abre la puerta a un posible uso indebido en la creación de agentes biológicos peligrosos.
Entre los firmantes se encuentran líderes como Sam Altman, de OpenAI, y Dario Amodei, de Anthropic, quienes advirtieron sobre la urgencia de establecer controles legales indispensables en la compra de material genético sintético. Actualmente, la impresión a medida de genes puede facilitar la fabricación de patógenos si no existe un cruce obligatorio de pedidos con bases de datos que identifiquen secuencias asociadas a virus y bacterias conocidas.
Este llamado busca que las prácticas de bioseguridad no dependan de la buena voluntad de las empresas, sino que se conviertan en una obligación legal ineludible. La petición tiene en cuenta que la inteligencia artificial puede ayudar incluso a usuarios sin formación especializada a diseñar o modificar secuencias para evadir controles, lo que aumenta el riesgo de uso malintencionado.
La propuesta no pretende frenar la innovación científica, sino establecer mecanismos de vigilancia y trazabilidad más rigurosos para minimizar impactos negativos globales. Ante la complejidad del tema, advierten que la implementación generará costos adicionales para las startups biotecnológicas, incluidas las operativas en Europa y España, pero asegura un control más efectivo.
Uno de los aspectos más preocupantes que resaltan es que los actuales modelos de IA, además de generar textos o imágenes, pueden responder consultas extremadamente especializadas y en ocasiones igualar o superar el conocimiento de expertos en virología. Esto significa que cualquier persona puede, con ayuda de estas herramientas, llevar adelante procedimientos en laboratorios que antes requerían años de formación.
Para afrontar estas amenazas, la industria propuso establecer cuatro controles clave: verificar la identidad de los compradores, revisar las secuencias solicitadas, asegurar un registro detallado de esas operaciones y garantizar la colaboración de proveedores en la supervisión.

