El gobierno de Estados Unidos autorizó un cambio significativo en la administración de tierras federales al levantar las restricciones para la circulación de vehículos todoterreno empleados por agencias federales en zonas de conservación ambiental. Esta medida afecta parques nacionales, bosques, refugios de vida silvestre y otras áreas públicas donde anteriormente se limitaba el tránsito de motocicletas, cuatrimotos y vehículos fuera de carretera para proteger el ambiente y la fauna.

La orden ejecutiva, firmada por Donald Trump, deroga dos decretos presidenciales de la década de 1970 que imponían controles estrictos sobre estos vehículos. La Casa Blanca explica que dichas normativas contienen criterios imprecisos y han obstaculizado proyectos relacionados con energía, forestación e infraestructura, además de restringir el acceso recreativo en zonas remotas.

La directiva instruye al Departamento del Interior, al Departamento de Agricultura y a otras agencias a revisar y modificar las regulaciones vigentes, con el fin de ampliar el uso múltiple y el acceso en tierras bajo jurisdicción federal. Esta política forma parte de una estrategia más amplia en la administración Trump que promueve la desregulación ambiental y el fortalecimiento de actividades productivas y energéticas, priorizando el desarrollo económico sobre limitaciones ecológicas estrictas.

Entre las prioridades de esta agenda se encuentran la promoción de la producción de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón, junto con la agilización de permisos para infraestructura energética y proyectos industriales en áreas federales. Sin embargo, estas medidas han generado inquietud en grupos conservacionistas, quienes advierten sobre un posible debilitamiento de las protecciones ambientales existentes y un impacto negativo en la conservación a largo plazo.