Venezuela activó un estado de emergencia luego de que dos terremotos consecutivos sacudieran el norte del país, afectando especialmente a Caracas y sus alrededores. Los movimientos sísmicos alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, generando el colapso de varios edificios y daños en infraestructuras clave, así como la movilización inmediata de servicios de salud para atender a los heridos, aunque aún no se reportaron cifras oficiales de afectados.

El epicentro de ambos sismos se ubicó cerca de Montalbán, una zona próxima a complejos principales de refinación, donde el impacto sobre la actividad industrial también preocupa a las autoridades. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el segundo movimiento, de mayor intensidad, ocurrió apenas 40 segundos después del primero. A pesar de la magnitud, el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos descartó cualquier amenaza de tsunami para la región caribeña y canceló la advertencia inicial que incluía a Puerto Rico y las Islas Vírgenes.

En un mensaje transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión, la presidenta encargada del país confirmó la declaratoria de estado de emergencia, además de asegurar la continuidad y despliegue de los servicios públicos a nivel nacional con especial foco en las áreas más perjudicadas. Junto a ella estuvieron presentes figuras destacadas del poder legislativo y ejecutivos relacionados con la seguridad y justicia.

La respuesta social también se manifestó de manera inmediata. La Premio Nobel de la Paz María Corina Machado expresó su solidaridad con los damnificados y llamó a la unidad y serenidad frente a la crisis. A través de una publicación en redes sociales, pidió fortaleza para las familias afectadas y envió sus oraciones para que el país supere este momento complicado.

Venezuela es una región con actividad sísmica recurrente. Entre sus eventos más trágicos en décadas recientes, se destacan el terremoto de Cariaco en 1997, que dejó decenas de muertos, y el sismo ocurrido en Caracas en 1967, con un saldo fatal mayor. Estas vivencias refuerzan la importancia de la prevención y la rápida reacción ante emergencias naturales en el país.