Ante los fuertes sismos que impactaron Venezuela, la comunidad venezolana en Perú, que supera el millón y medio de residentes, se movilizó para habilitar centros de acopio en diferentes regiones del país. Estos espacios reciben donaciones de alimentos, medicinas y suministros básicos, impulsados por voluntarios comprometidos con el apoyo a sus compatriotas afectados.
Las donaciones recolectadas se encaminan principalmente hacia las áreas más golpeadas, como La Guaira y Caracas. Uno de los coordinadores de esta iniciativa destacó la unidad y solidaridad que prevalece entre la diáspora venezolana en circunstancias tan difíciles, reflejando un esfuerzo colectivo para enfrentar la emergencia que atraviesa Venezuela.
A pesar de que Perú rompió relaciones diplomáticas formales con Venezuela meses atrás, el gobierno peruano envió un equipo especializado de rescatistas conformado por ingenieros, médicos, psicólogos y arquitectos expertos en emergencia sísmica. Este grupo forma parte del cuerpo USAR (Urban Search and Rescue) y cuenta con experiencia en misiones de rescate similares en otros países, lo que refuerza la capacidad de respuesta ante la catástrofe.
Los voluntarios en Perú manifestaron su preocupación constante por la situación en Venezuela. Aunque muchos desearían trasladarse para apoyar directamente en las tareas de rescate, su labor principal se concentra en recolectar recursos esenciales para su envío. La lejanía no limita el compromiso, que se evidencia en la organización y el flujo continuo de ayuda desde los centros de acopio.
En Venezuela, las labores de rescate y búsqueda se mantienen activas tras los dos sismos considerados los más potentes en el país en más de un siglo. Los movimientos telúricos causaron numerosas víctimas, daños estructurales importantes y afectaron infraestructuras claves. Ante esto, las autoridades declararon estado de emergencia con el fin de canalizar recursos y atención a las regiones dañadas.
La solidaridad de la comunidad venezolana en el extranjero se robustece en momentos críticos y refleja un esfuerzo constante para mitigar las consecuencias humanitarias provocadas por los fenómenos naturales que azotan su país de origen.

