El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) modificó la ubicación de los módulos donde los pasajeros solicitan el servicio de taxi, lo que ha provocado denuncias por parte de los trabajadores encargados de su operación. Estos señalan que las nuevas instalaciones presentan limitaciones que dificultan su labor y afectan la atención a los viajeros.

Los conductores y operadores de los módulos reportaron que el espacio asignado es reducido y carece de infraestructura adecuada para gestionar la demanda de taxis. Además, afirman que la reubicación dificulta la visibilidad para los usuarios y complica la coordinación entre los turnos, lo que puede repercutir en la seguridad y en el tiempo de espera.

Los taxistas expresaron preocupación porque las condiciones actuales limitan mucho su capacidad para organizar el flujo de vehículos y responder con eficacia a la creciente afluencia de pasajeros. Solicitan una revisión de las áreas designadas para mejorar las condiciones laborales y garantizar un servicio más ágil y seguro en el aeropuerto.

El AICM, punto clave para la movilidad en la capital, maneja una gran cantidad de pasajeros diariamente, quienes dependen del taxi como una opción de transporte al abandonar la terminal aérea. La reorganización de los módulos responde a cuestionamientos previos sobre el orden y control del servicio, pero los afectados defienden la necesidad de espacios más funcionales.

Hasta ahora, las autoridades del aeropuerto no han emitido un comunicado oficial respecto a las quejas de los taxistas ni han informado sobre posibles ajustes futuros. Mientras tanto, los usuarios enfrentan un servicio que, según denuncias, podría verse afectado por la falta de organización y recursos materiales en los nuevos puntos de atención.