El corte de energía eléctrica que afectó al Centro Histórico de Mérida comenzó abruptamente a media tarde y se extendió por casi 23 horas, paralizando comercios, hoteles y servicios esenciales en una zona clave de la ciudad. La falla coincidió con una intensa lluvia que también provocó inundaciones y afectaciones en calles del corazón urbano.
El apagón inició poco después de las 3:20 de la tarde, justo tras la difusión de una noticia sobre un robo de energía detectado por la Comisión Federal de Electricidad en una zona cercana, y se prolongó hasta la tarde del día siguiente, dejando a la zona sin suministro continuo durante casi un día entero. La gravedad del incidente sobresalió por la duración atípica y los daños ocasionados.
Mientras varios negocios tuvieron que cerrar sus puertas ante la falta de luz, el periódico local logró mantenerse operativo gracias a un sistema de plantas de emergencia que entraron en funcionamiento inmediatamente después del corte. Estas generadoras abastecieron el edificio durante todo el apagón, administrando cuidadosamente el combustible para alargar la operación durante casi un día completo.
Para sostener el servicio, se consumieron cerca de 3,200 litros de diésel con un costo cercano a los $90,000, realizando ajustes en el consumo energético como apagar equipos no esenciales y aires acondicionados durante la madrugada. La prioridad fue mantener la continuidad informativa y evitar interrupciones mayores.
El coordinador responsable del mantenimiento de las plantas de emergencia señaló que, en sus más de tres décadas en la empresa, nunca había presenciado un apagón de esta magnitud ni duración, lo que pone de manifiesto la fragilidad y falta de resiliencia del sistema eléctrico local ante condiciones adversas.
Por su parte, propietarios de hoteles, panaderías y comercios lamentaron las pérdidas económicas provocadas no solo por la falta de energía, sino también por daños estructurales vinculados a la tormenta que azotó la ciudad. La pérdida de productos perecederos y las dificultades para atender a turistas afectados por la interrupción son parte de las consecuencias que aún enfrentan.

