El gobierno de Claudia Sheinbaum se vio inmerso en una polémica después de exigir pruebas para sustentar acusaciones contra Rubén Rocha Moya por un presunto pacto con Los Chapitos durante la campaña que lo llevó a la gubernatura de Sinaloa. La información proporcionada por Estados Unidos desencadenó una respuesta política firme y tensiones crecientes hacia la administración de Donald Trump.
Desde Palacio Nacional reconocieron la complejidad de manejar este caso, ya que las evidencias recibidas no solo afectan directamente a Rocha Moya, sino que implican riesgos mayores para el gobierno federal al sostener su protección. La negativa a extraditar al exgobernador, motivada por el temor a que se revelen supuestos secretos vinculados a la llamada ‘4T’, ha complicado la cooperación en materia de tratados internacionales.
Estados Unidos entregó un paquete de pruebas que incluyen documentos físicos y una amplia cantidad de memorias USB, aportados por exfuncionarios mexicanos que aceptaron colaborar con las autoridades estadounidenses. Entre estos destacan Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas, y el general Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad, quienes ofrecen datos técnicos sustanciales para respaldar las imputaciones de conspiración y posesión ilegal de armas vinculadas al crimen organizado.
Además, las autoridades norteamericanas han reunido testimonios de integrantes del Cártel de Sinaloa, incluidos miembros de “Los Chapitos” y de Ismael “El Mayo” Zambada, así como interceptaciones telefónicas obtenidas mediante vigilancia avanzada, incluso con apoyo de aviones espía de la CIA que operaron sobre territorio sinaloense.
En el contexto político, la exigencia de pruebas por parte de Sheinbaum se transformó en un desafío directo contra Estados Unidos, generando una respuesta defensiva que busca consolidar apoyos internos en el país. No obstante, el continuo respaldo oficial a Rocha Moya expone al gobierno a críticas y prolonga una situación que podría afectar su estabilidad.
En Palacio Nacional prevén que habrá más revelaciones o ataques provenientes del exterior, aunque permanece la incertidumbre sobre su origen o el impacto exacto que tendrán en la relación bilateral y en el entorno político nacional.

