Coahuila se encuentra en una situación climática complicada debido al fenómeno de El Niño, que genera un doble riesgo: lluvias intensas capaces de provocar inundaciones repentinas y olas de calor con temperaturas que pueden alcanzar hasta 45 grados centígrados. Las áreas más afectadas son aquellas cercanas a ríos, arroyos y colonias ubicadas en terrenos bajos.
Durante las últimas semanas, se registraron precipitaciones constantes con acumulados que llegaron a 254 milímetros, lo que ha causado problemas como inundaciones en diversos municipios del estado. Uno de los casos más graves fue la inundación en Piedras Negras, donde falleció una persona de avanzada edad con movilidad limitada. En Frontera, reportaron al menos 50 viviendas afectadas por el agua.
Las zonas de mayor vulnerabilidad se concentran en las orillas de arroyos y en sectores de la parte norte del estado, así como en áreas cercanas al río Aguanaval, en municipios como Matamoros, Torreón y Viesca. Para evitar nuevas emergencias, Protección Civil utiliza atlas de riesgo estatales y nacionales que permiten identificar escurrimientos históricos y restringir edificaciones en terrenos propensos a inundarse, aunque no se tiene un censo consolidado sobre cuántas personas viven actualmente en estas áreas.
El Servicio Meteorológico Nacional emitió un pronóstico que anticipa lluvias fuertes, con volúmenes entre 50 y 75 milímetros, para el noreste de Coahuila en días próximos. Estas precipitaciones podrían elevar el nivel de ríos y arroyos, incrementando el riesgo de encharcamientos e inundaciones en colonias bajas. Aunque en el corto plazo no se esperaban lluvias muy intensas, el escenario varió según las últimas alertas meteorológicas.
En cuanto al peligro por temperaturas extremas, se espera que las regiones Centro, Desierto y Carbonífera de Coahuila experimenten máximas cercanas a los 45 grados, mientras que La Laguna ha registrado ya cerca de 40 grados. La Secretaría de Protección Civil exhortó a la población a adoptar medidas de prevención para reducir los daños a la salud provocados por el calor extremo.
El fenómeno de El Niño se estableció oficialmente en el Pacífico ecuatorial a mediados de junio, y la Organización Meteorológica Mundial advierte que puede provocar cambios climáticos significativos, como el aumento de olas de calor y lluvias extremas, cuyos efectos varían según la región y cada evento tiene características particulares.

