Para asegurar la normalidad y seguridad durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Colombia cerró sus fronteras terrestres y fluviales desde la tarde del sábado hasta la mañana del lunes siguiente. Esta medida apunta a evitar posibles interferencias externas y minimizar riesgos relacionados con la movilidad irregular de votantes desde países vecinos.

Concretamente, las fronteras con Venezuela en los departamentos de Norte de Santander, Arauca y La Guajira se cerraron con anticipación, desde la mañana del sábado, debido a la intensa actividad y la preocupación por el traslado de electores desde ese país. El presidente Gustavo Petro confirmó que en esas regiones la votación se realizará únicamente con ciudadanos colombianos presentes en el territorio nacional.

Las autoridades migratorias y locales se encargaron de supervisar el cierre en estos puntos críticos bajo la coordinación de Migración Colombia, que informó sobre la restricción en los principales pasos fronterizos, especialmente los que conectan con Venezuela y Ecuador. En contraste, las fronteras con Brasil, Panamá y Perú, ubicadas en zonas selváticas con menor control estatal, no registran cierres específicos.

Además de esta restricción fronteriza, el gobierno implementó la ley seca, que prohíbe la venta y el consumo de alcohol desde la tarde del sábado hasta el mediodía del lunes, buscando garantizar el orden público durante el proceso electoral. Estas medidas forman parte de un conjunto de acciones para facilitar una jornada de votación pacífica y transparente.

En esta segunda vuelta, los colombianos decidirán entre el candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, quien lideró la primera ronda y encabeza las encuestas, y el izquierdista Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico. La importancia de garantizar un clima seguro y sin injerencias en estas elecciones ha llevado al Estado a fortalecer el control en puntos estratégicos y regular el entorno social durante el fin de semana electoral.