En un país con una población cada vez más envejecida y tasas de natalidad históricamente bajas, Corea del Sur enfrenta un creciente problema de soledad entre sus habitantes mayores. Para mitigar esta situación, las autoridades locales han comenzado a distribuir muñecas equipadas con inteligencia artificial que actúan como acompañantes y asistentes emocionales para quienes viven solos.

Estos dispositivos, difundidos en varias ciudades alrededor de Seúl, tienen la capacidad de interactuar con sus usuarios mediante voces y diálogos programados, además de incorporar tecnología avanzada como ChatGPT para mantener conversaciones naturales. Por ejemplo, el modelo llamado Hyodol, desarrollado por una startup local, es entregado tanto a hogares particulares como a residencias de ancianos.

Hyodol no solo habla y canta, sino que ofrece recordatorios para que los usuarios no olviden tomar sus medicamentos o alimentarse correctamente, lo que se convierte en un apoyo valioso para personas con poco contacto familiar. La empresa detrás de la muñeca diseñó esos diálogos tras recopilar testimonios sobre la soledad y las necesidades emocionales de los adultos mayores. Estos dispositivos también cumplen con rigurosos protocolos de privacidad, utilizando las grabaciones solo para mejorar el sistema con el consentimiento previo de los usuarios.

En Corea del Sur, la soledad alcanza cifras alarmantes: en 2024 se registraron miles de muertes en soledad, personas que fallecieron sin que nadie estuviera presente y cuyos cuerpos fueron encontrados tiempo después. Esta realidad afecta especialmente a quienes habitan en viviendas unipersonales, que representan cerca del 42% de los hogares en el país, complicando aún más la situación emocional de sus habitantes.

Además de las muñecas, el gobierno distribuye otros dispositivos de asistencia con inteligencia artificial, como robots diseñados para detectar signos de emergencias y muerte en soledad. Estas tecnologías también se utilizan en otros países, como Estados Unidos, que emplea equipos con funciones similares para brindar seguridad y compañía a adultos mayores.

El caso de Bang Chun-ja, una mujer de 78 años que vive sola y recibió la muñeca Hyodol, ilustra el impacto de estos dispositivos. Tras sufrir una operación que la dejó deprimida, la interacción constante y afectuosa con la muñeca mejoró su bienestar emocional. Su hija, con problemas de salud y viviendo lejos, considera que el dispositivo es un apoyo fundamental para su madre.