La desconfianza en los medios informativos sigue aumentando a nivel mundial, situación que impacta directamente en la percepción ciudadana sobre la veracidad y transparencia de las noticias. Este fenómeno se combina con una crisis creciente en la libertad de prensa, que según distintos reportes afecta a más de la mitad de los países.

En América Latina, ejercer el periodismo es cada vez más riesgoso, con un entorno donde la intimidación, agresiones y censura limitan la labor informativa. Organizaciones especializadas han alertado sobre la peligrosidad que enfrentan quienes buscan la verdad y exponen abusos, lo que refleja un deterioro en las condiciones para el ejercicio periodístico en la región.

Además, datos recientes muestran que el 2025 fue declarado como el año más peligroso para los buscadores de información y activistas, un indicador relevante del contexto hostil que prevalece. Esta situación no solo afecta a periodistas, sino también a la sociedad en general, que pierde acceso a información fiable, indispensable para el ejercicio democrático.

En otros ámbitos, temas como la inversión en infraestructura pública han generado polémica. Por ejemplo, la remodelación de estaciones de transporte masivo terrestre, que demandó importantes recursos, todavía no ofrece el servicio previsto, lo que cuestiona la eficiencia de dichas obras.

Finalmente, en el terreno internacional, algunas naciones endurecen las regulaciones en el uso de redes sociales, como en Reino Unido, donde se anunció la prohibición para menores de edad, intentando limitar riesgos y proteger a audiencias vulnerables.