La Ciudad de México enfrenta un aumento alarmante en los casos de desapariciones, especialmente entre la población joven. Entre enero y mayo de este año, las autoridades reportaron 478 personas desaparecidas, casi el doble respecto al mismo período del año anterior.
El grupo de edad más afectado corresponde a jóvenes de 15 a 19 años, con 122 casos documentados. En contraste, durante el año previo, el rango predominante era el de 30 a 34 años. La mayoría de las desapariciones ocurrieron en las alcaldías de Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, que concentran 206 reportes de ausencias.
La Ciudad de México lidera a nivel nacional en número de desapariciones, seguida por estados como Michoacán y Nuevo León. Colectivos sociales se han movilizado para visibilizar esta problemática, realizando actividades públicas en lugares emblemáticos como las inmediaciones del Estadio Azteca. Además, han anunciado protestas pacíficas durante el partido inaugural del Mundial programado para este mes.
Las familias de personas desaparecidas denuncian falta de avances en las investigaciones y cuestionan la atención institucional. Un caso emblemático es el de Ignacio Santiago, desaparecido desde hace casi seis años tras salir de una clínica en Magdalena Contreras. A pesar de una detención vinculada con su desaparición y jornadas de búsqueda recientes, su familiares siguen sin respuestas claras.
Expertos y defensores de derechos humanos apuntan a incumplimientos en las políticas públicas para la búsqueda de personas. Entre los pendientes está la construcción de un centro de resguardo temporal, cuya ausencia genera problemas en la correcta identificación y manejo de cuerpos no reclamados. Mientras tanto, las familias expresan frustración por lo que consideran prioridades erróneas de la administración, que invierte en proyectos cosméticos en lugar de fortalecer la infraestructura para la búsqueda e identificación de desaparecidos.

