La llegada de la temporada de lluvias en Progreso ha provocado un aumento significativo en los reportes de cocodrilos y lagartos dentro de zonas urbanas, principalmente debido a las inundaciones que afectan sus hábitats naturales como los manglares. Esta situación ha generado preocupación entre los habitantes, quienes alertan a las autoridades sobre la aparición de estos reptiles en lugares inesperados.

En las últimas semanas, se han registrado varios casos destacados. Uno de los primeros ocurrió durante un fin de semana lluvioso cuando los cuerpos policiacos municipales capturaron un cocodrilo en las instalaciones de la Unidad Deportiva Progreso y lo trasladaron a un área segura conocida como la zona cero, lejos de la población. Días después, un motociclista grabó un video donde se observa a un lagarto de más de dos metros cruzando una carretera nocturna cerca de la entrada al puerto, en dirección a los manglares que bordean zonas urbanizadas.

Recientemente, una vecina reportó la presencia de otro cocodrilo de aproximadamente un metro dentro del contenedor de basura de su casa. La Policía Municipal intervino nuevamente para retirar al animal y llevarlo a un lugar seguro para su liberación, reafirmando el protocolo seguido ante estos incidentes.

Estos avistamientos no son un fenómeno nuevo en Progreso. En años previos, se han documentado ejemplares en calles, patios y avenidas cercanas a los humedales y reservas ecológicas locales. Uno de los casos más emblemáticos fue el de “Huancho”, un cocodrilo que recorría áreas próximas al malecón y cuerpos de agua, conocido por su aparente tolerancia a la presencia humana y por aparecer en fotos y videos que circularon ampliamente en redes sociales.

Asimismo, se han reportado animales similares en carreteras y zonas como la reserva ecológica El Corchito. En todos estos casos, la intervención de las autoridades ha sido constante, capturando a los reptiles para evitar conflictos y regresarlos a sus entornos naturales.

Expertos señalan que la temporada de lluvias incrementa el nivel del agua, lo que facilita la salida temporal de cocodrilos de sus hábitats habituales para explorar áreas inundadas o buscar refugio, lo que explica la mayor presencia en zonas urbanas. Las autoridades llaman a la calma y recomiendan reportar inmediatamente cualquier avistamiento para garantizar la seguridad de los vecinos sin causar pánico.