En un yacimiento profundo de Sudáfrica que data de hace unos 300.000 años, científicos identificaron que al menos 20 restos óseos correspondientes a Homo naledi pertenecen exclusivamente a individuos femeninos. Esta conclusión surge tras implementar un innovador método no destructivo para determinar el sexo a partir de los dientes fósiles, que analiza indicios químicos para detectar la presencia o ausencia del cromosoma Y.
Este hallazgo plantea un enigma para la paleoantropología, pues resulta extremadamente inusual encontrar un conjunto tan grande de homínidos antiguos de un solo sexo en un mismo sitio. Antes del descubrimiento, se asumía que la presencia era mixtа, con huesos masculinos y femeninos, reflejando la distribución habitual en mamíferos.
Los fósiles de Homo naledi aparecieron inicialmente en 2013 dentro del sistema de cuevas Rising Star, accesible solo a través de un angosto conducto subterráneo. Estos restos suman aproximadamente 1.500 fragmentos en una cámara profunda y remoto, lo que ya impresionó debido a la magnitud y conservación del conjunto.
El equipo investigador, liderado por Lee Berger, destacó que la nueva técnica para sexar dientes podría revolucionar la paleontología en años venideros al permitir estudiar sin dañar fósiles tan valiosos. Así, se lograron reexaminar restos previamente clasificados erróneamente como masculinos.
Además, el hecho de que en Rising Star se haya encontrado un probable entierro intencional con señales de actividad cultural, como fogatas y grabados en paredes, refuerza la hipótesis de un comportamiento complejo por parte de Homo naledi. Estos rasgos contrastan con un cerebro pequeño, aproximadamente un tercio del tamaño humano moderno, y con una mezcla de características primitivas y avanzadas en su anatomía.
Especialistas externos, como la arqueóloga Katerina Douka, han calificado el hallazgo como un descubrimiento «único y desconcertante», ya que propone la existencia de un patrón cultural o social especial en esta población prehistórica que podía haber influido en la selección del sexo de aquellos que fueron enterrados en la cueva.
Por ahora, no existen explicaciones biológicas claras para que un conjunto tan grande esté compuesto solo por hembras, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre las costumbres y organización social de los antiguos homínidos que habitaron la región.

