El Estado de México produce alrededor de 17,000 toneladas de residuos sólidos urbanos cada día, lo que representa una proporción significativa sobre la generación nacional. Sin embargo, casi la mitad de estos desechos se depositan en lugares no autorizados o sin un tratamiento adecuado, aumentando la presión ambiental y sanitaria en la región.
Cuatro municipios —Naucalpan de Juárez, Tlalnepantla de Baz, Cuautitlán Izcalli y Atizapán de Zaragoza— concentran la mayor parte de esta problemática por su alta densidad demográfica e industrial. La infraestructura existente para la disposición final de residuos ha operado históricamente al límite, sin capacidad suficiente para gestionar el volumen de basura que reciben. Dichos municipios enfrentan un desafío adicional al lidiar con más de 375 tiraderos clandestinos en todo el Estado, generadores de contaminantes como lixiviados tóxicos y gases metano, y un riesgo constante de incendios.
Gran parte de la basura generada podría reciclarse o aprovecharse mejor: un 39% de los residuos inorgánicos son reciclables y un tercio corresponde a materia orgánica, pero el aprovechamiento es todavía muy limitado. Para revertir esta situación, el gobierno estatal, encabezado por Delfina Gómez Álvarez, impulsa la política «Basura Cero» y el programa «Limpiemos Nuestro Edoméx», que buscan cerrar de forma técnica los vertederos irregulares y fomentar la valorización energética de los residuos.
En el marco del Día Mundial del Reciclaje, el Estado coordinó con autoridades municipales y empresas privadas el “Mega Reciclatón”, un evento destinado al acopio de PET, residuos electrónicos y vidrio, con la intención de incentivar la economía circular y elevar la participación ciudadana en la gestión de residuos.
Naucalpan, bajo la administración de Isaac Montoya Márquez, es el municipio con mayor producción de basura. Al cierre de 2025, reportó más de 189,000 toneladas de residuos sólidos urbanos gestionados. La recolecta masiva llega a superar las 9,600 toneladas diarias en algunos períodos. Para combatir la contaminación, esta administración retiró basura de cauces fluviales, saneó extensas superficies de barrancas y clausuró sitios ilegales, aunque la inseguridad se mantiene alta debido al control que ejercen grupos armados sobre al menos 100 tiraderos ilegales de escombro, lo que complica las medidas de control y fiscalización.
Como alternativa a la saturación de rellenos sanitarios, Naucalpan avanza en un proyecto que prevé procesar más de 1,300 toneladas diarias mediante separación mecánica y digestión anaerobia, tecnología que permitiría convertir residuos en energía y reducir la carga ambiental.

