El río Cuautla crea un microclima vital para las aves, que dependen de este ambiente para regular su temperatura corporal y sobrevivir a las altas temperaturas que caracterizan la región. A diferencia de los mamíferos, las aves no poseen glándulas sudoríparas, lo que les impide enfriar su cuerpo mediante el sudorizado, por lo que recurren a espacios con sombra y frescura para mantener su termorregulación.
Este oasis natural ha sido confirmado como un refugio indispensable para una diversidad notable de especies, con un reciente monitoreo durante el Global Big Day que reportó la presencia de 33 especies distintas de aves en la zona. Tales resultados subrayan la importancia del río como fuente de alimento, hábitat y zonas para anidar en la región oriente de Cuautla.
La creciente urbanización y la expansión de las llamadas islas de calor en Cuautla amenazan este ecosistema. Cuando las temperaturas exceden el rango tolerable para las aves, estas sufren problemas severos, como deshidratación y desorientación, dificultando su desplazamiento y reproducción. Por ello, expertos hacen un llamado urgente a las autoridades y la comunidad para conservar y sanear el río, frenando la pérdida de áreas verdes que sustentan la biodiversidad local.

