En el Monumento a la Revolución, uno de los puntos de concentración más concurridos para ver el partido entre México y Chequia, las megapanatallas todavía cuentan con espacios libres para los aficionados en medio de la multitud que se congregó para seguir el encuentro.

El ambiente previo al partido incluyó desde turistas y aficionados locales disfrutando de la convivencia, hasta muestras culturales y gastronómicas, como la presencia de visitantes checos que se reunieron en el Parque Xotepingo para degustar platillos tradicionales de su país antes de llegar al Estadio Azteca.

A pesar de que se aplicó la Ley Seca en varias zonas, se observó la circulación de bebidas alcohólicas en latas y vasos entre los asistentes a las megapanatallas sin intervenciones policiales para detener su consumo, aunque las autoridades implementaron operativos para confiscar bebidas en puntos como el Fan Fest del Zócalo, donde destruyeron cientos de latas y botellas.

Por otro lado, la afluencia en lugares emblemáticos como el Zócalo, el Ángel de la Independencia y Paseo de la Reforma se mantuvo alta, con espontáneos intentos de ingresar a zonas de acceso restringido, lo que obligó a reforzar la vigilancia en los puntos de inspección para controlar el flujo de personas y garantizar la seguridad.

Además, se registraron manifestaciones de madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas cerca del Estadio Ciudad de México, que aprovecharon la concentración masiva para visibilizar su causa, generando un ambiente de reflexión dentro del fervor deportivo.

Finalmente, autoridades de la alcaldía Cuauhtémoc sumaron nuevos agentes de tránsito provenientes de cuerpos auxiliares para regular la movilidad y aplicaron las primeras multas, buscando ordenar el caótico desplazamiento vehicular vinculado a los eventos futbolísticos en la capital.