El hallazgo de los restos de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez en Veracruz puso fin a un mes de incertidumbre para familiares y colegas, y desató una oleada de exigencias para que se esclarezca su asesinato y se castigue a los responsables. Roxana desapareció después de que un grupo armado irrumpiera violentamente en su domicilio en Nanchital, localidad al sur del estado, cuando ejercía su labor periodística al frente del medio digital Pulso Informativo del Sureste.

La Fiscalía General del Estado confirmó que los restos hallados en un rancho entre Moloacán e Ixhuatlán del Sureste corresponden a la comunicadora, convirtiéndose así en la tercera periodista asesinada en Veracruz durante 2026. Este estado concentra uno de los entornos más peligrosos para la prensa, situación que han denunciado organismos internacionales como Reporteros Sin Fronteras (RSF) y Artículo 19 México.

El director regional de RSF para América Latina señaló que las autoridades deben explicar las acciones concretas que llevaron a cabo durante el mes en que se buscó a Roxana y aclarar si su asesinato se relaciona con su trabajo periodístico. Además, advirtió que la impunidad en estos crímenes fomenta nuevos ataques contra periodistas en la región.

Por su parte, el Observatorio sobre Libertad de Expresión y Violencia contra Periodistas indicó que corresponde al Estado mexicano garantizar la seguridad de quienes informan y proteger la libertad de prensa. Esta organización reiteró su compromiso de denunciar agresiones y brindar apoyo a las víctimas, en solidaridad con la familia de Guzmán y sus colegas.

La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos también se sumó a las condenas, exigiendo una investigación exhaustiva y el fin de la violencia contra quienes ejercen el periodismo en México.