El socavón que se abrió en la avenida López Mateos en la colonia La Calma ocurrió por la combinación de fuertes lluvias días antes, obras de construcción y afectaciones en las líneas de drenaje. Aunque el día del hundimiento la precipitación fue mínima, el 15 de junio se registró un aguacero intenso que acumuló cerca de 50 milímetros de lluvia, además de ráfagas de viento que alcanzaron hasta 30 kilómetros por hora.
Los investigadores del Instituto de Astronomía y Meteorología de la UdeG explicaron que el suelo se aflojó debido a la humedad acumulada, situación agravada por vibraciones generadas vía microsismicidad de una obra cercana. La combinación de estos factores provocó el desplazamiento y colapso de los estratos del terreno, especialmente alrededor de las tuberías de drenaje, lo que terminó originando el socavón.
Además, en lo que va del temporal de lluvias, se reportó la caída de casi 400 árboles causados por los fuertes vientos y tormentas del mes de junio. La UdeG recomendó a la población cuidar el arbolado urbano y reportar ejemplares enfermos o en riesgo para que las autoridades puedan intervenir a tiempo.
Ante la intensidad de las lluvias y tormentas, los expertos sugirieron que las personas eviten salir si no es necesario y que, en caso de encontrarse en la calle, busquen refugio seguro o estacionen sus vehículos en lugares elevados para prevenir accidentes por inundaciones o corrientes de agua. También señalaron la importancia de mantenerse informados a través de pronósticos diarios y alertas oficiales basadas en el Radar Doppler, así como evitar zonas propensas a inundaciones durante episodios climáticos extremos.

