Durante el Mundial, el FBI en Miami confiscó 44 drones y aplicó sanciones a 39 personas por infringir las prohibiciones establecidas para vuelos de aeronaves no tripuladas en zonas específicas. Estas medidas se adoptaron para impedir que drones operaran cerca de escenarios de alta concentración de público y eventos deportivos, en cumplimiento de las normas de la Federal Aviation Administration (FAA).
Las restricciones se concentraron en áreas aledañas al Hard Rock Stadium y el festival que tuvo lugar en Bayfront Park, puntos clave donde se jugaron partidos y se reunió afición. Las autoridades federales advirtieron que el incumplimiento puede acarrear multas considerables, procesos penales que incluyen hasta un año de cárcel, además de la confiscación del equipo involucrado.
Agentes del FBI, con autorización del Department of Justice, emplearon tecnologías específicas para identificar e interceptar drones que volaban en zonas prohibidas, reforzando así la seguridad de los asistentes, deportistas y la infraestructura durante el torneo. El subdirector del FBI en Miami destacó que estas acciones son parte de una estrategia para evitar riesgos y mantener el orden en eventos de relevancia nacional e internacional.

