El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) ha debilitado el respaldo a los contribuyentes mediante una reducción en los apoyos fiscales, en un contexto donde la política fiscal enfrenta ajustes y reordenamientos. Esto ocurre pese a que una mayoría de personas físicas logra saldo a favor en sus declaraciones anuales, según datos del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

En paralelo, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) recibió un volumen considerable de declaraciones anuales, aunque el número total cayó notablemente debido a la implementación del Régimen Simplificado de Confianza, que ha modificado la forma en que pequeños contribuyentes reportan sus ingresos. En consecuencia, aunque más contribuyentes obtienen devoluciones, el acceso a facilidades y estímulos se ha visto restringido.

Este debilitamiento de apoyos fiscales se da en medio de otros cambios económicos y regulatorios que amenazan o impulsan diferentes sectores. Por ejemplo, el gobierno federal aumentó en casi un 60% la asignación del espectro radioeléctrico para telecomunicaciones en el actual sexenio, aunque el recurso sigue por debajo de los niveles recomendados por organizaciones internacionales, lo que mantiene retos para la expansión y competencia en el sector.

En materia financiera, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) mostró un aumento moderado, mientras que el peso mexicano se apreciaba frente al dólar, beneficiando la economía en variables cambiarias. Sin embargo, la concentración del mercado en instrumentos de deuda sigue siendo un tema vulnerable. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) instó a diversificar los fondos de inversión para fomentar un crecimiento más equilibrado y atraer a mayor cantidad de inversionistas.

En otro ámbito, la digitalización financiera continúa su avance, con empresas de tecnología financiera como Mercado Pago que buscan ampliar servicios y acelerar la inclusión financiera para pequeños negocios, sin alterar su estructura esencial. Por su parte, México y la Unión Europea negocian acuerdos comerciales que promueven la eliminación de aranceles en productos agropecuarios y alimentos procesados, lo que podría aumentar las exportaciones mexicanas significativamente en los próximos meses.

Finalmente, el clima internacional también afecta la economía local. La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán ha provocado pérdidas millonarias a cientos de empresas mexicanas, debido a incrementos en precios energéticos y desajustes en las cadenas de suministro, un factor que suma incertidumbre al entorno fiscal y económico que enfrentan los contribuyentes nacionales.