El próximo encuentro de octavos de final del Mundial 2026 enfrenta a México e Inglaterra en el Estadio Azteca, situado a más de 2,200 metros sobre el nivel del mar. Este factor geográfico juega un papel clave, pues la altitud afecta el rendimiento físico y ya ha generado dificultades para el conjunto europeo. México, acostumbrado a estas condiciones, ha sacado ventaja en la fase inicial del torneo.

Thomas Tuchel, entrenador de Inglaterra, reconoció que la altitud ha provocado molestias en su equipo desde su llegada a la capital mexicana. En conferencia de prensa mencionó dolores de cabeza y problemas para dormir, aunque aseguró que el equipo trató de llegar con antelación para mitigar el impacto. Además, destacó que los primeros 15 o 20 minutos serán los más complicados, pero confía en que tras esa adaptación podrán jugar con su estilo habitual.

El técnico también valoró la adaptación mexicana a la altura como una ventaja clara para el Tri, que ha arrancado con fuerza en su camino mundialista. Los efectos físicos que causa la combinación de aire más delgado y presión reducida generan fatiga y menor oxigenación, complicando la resistencia atlética. En ese contexto, algunos expertos sugieren el uso de fármacos como el sildenafil para mejorar el rendimiento en altura, aunque Tuchel negó que su equipo recurra a este método.

Este escenario de adaptación al ambiente, sumado al apoyo de la afición local, conforma una de las variables que podrían influir decisivamente en el resultado del partido. México buscará aprovechar su familiaridad con la altura para frenar a Inglaterra, considerado uno de los favoritos para ganar el torneo.