La atención domiciliaria se ha consolidado como un servicio esencial para la población de Córdoba, donde más de 12.000 personas reciben estos cuidados y más de 4.500 empleos dependen de esta actividad. Sin embargo, la creciente demanda producto del envejecimiento poblacional genera una presión que reclama un aumento en la financiación y en el número de profesionales especializados.
El envejecimiento no es una tendencia futura, sino un fenómeno ya palpable que transforma las necesidades sociales y sanitarias. El objetivo principal es facilitar la autonomía de las personas mayores y evitar su ingreso en residencias, un desafío que exige reforzar las políticas públicas y los recursos destinados a la ayuda a domicilio.
Un desayuno de redacción convocado por El Día de Córdoba, en colaboración con la empresa Clece y sus filiales, reunió a representantes institucionales y sectoriales para analizar estos retos. Salvador Fuentes, presidente de la Diputación de Córdoba, junto a David Cobo, delegado territorial de Clece en Córdoba y Granada, coincidieron en señalar que el envejecimiento de la población y la despoblación territorial requieren una respuesta urgente para preservar la cohesión social y el empleo.
Ambos coincidieron en que, más allá de la financiación, es indispensable contar con profesionales cualificados que garanticen la calidad de la atención y la dignidad de las personas asistidas. La preparación y la formación continua de los trabajadores son claves para hacer frente a un sector en expansión y con una demanda cada vez más compleja.
En este contexto, la ayuda a domicilio no solo contribuye a mejorar la calidad de vida de los mayores, sino que también actúa como un motor de generación de empleo local. Esto implica que las políticas de apoyo deben integrar tanto el aspecto social como el económico para sostener el tejido territorial frente a la vulnerabilidad demográfica.

