La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) confirmó el retiro de su huelga nacional tras casi un mes de protestas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El anuncio oficial se hizo público veinte días después de que iniciaron este movimiento, con el objetivo de presionar por cambios en la Ley del ISSSTE de 2007, que consideran lesivos para sus derechos laborales.

El secretario general de la Sección 34 de Zacatecas, Filiberto Frausto, explicó que la suspensión de la huelga no significa el fin de la lucha, sino el inicio de un período de reorganización interna para fortalecer las estructuras sindicales. Mantuvieron firme la demanda de abrogar la mencionada ley y advirtieron que podrían reactivar sus movilizaciones si no se restablece el diálogo con el gobierno.

En días previos, el Gobierno federal se reunió con la Sección 22 de Oaxaca, la agrupación más numerosa dentro de la disidencia magisterial, con la que acordó un apoyo económico orientado a atender necesidades educativas y reducir el rezago en la entidad. El monto ofrecido corresponde a la misma cifra asignada el ciclo escolar anterior, sumando alrededor de 800 millones de pesos, aunque la dirigencia no ofreció comentarios directos sobre estas propuestas.

La dirigencia magisterial expresó además su rechazo a la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien había sugerido que el movimiento perjudicaba al país. La CNTE afirmó que, más allá de sus demandas laborales, buscan el bienestar general de México, pero reconocen que el proceso ha tenido un costo social importante, con conflictos y pérdidas humanas.

El líder de la Sección 7 de Chiapas, Isael González, advirtió que no permitirán que el gobierno cierre la comunicación con la CNTE, y que abrirán el diálogo “a como dé lugar” si se interrumpe la negociación. Esta declaración responde a la negativa presidencial de sostener el diálogo con los disidentes, descartándolo como una discusión sin salida.

En resumen, la CNTE optó por cortar momentáneamente las huelgas y bloqueos, con una base organizada que permanece atenta, en espera de avances reales en sus exigencias y la apertura de canales efectivos con el gobierno federal.