Elfriede Blauensteiner, conocida como la ‘viuda negra’ austriaca, murió tras años en prisión donde cumplía una condena de cadena perpetua por asesinar a hombres mayores para quedarse con su dinero y propiedades. Su caso conmocionó a Austria y al mundo al descubrirse que había envenenado a al menos cinco víctimas, aprovechando su vulnerabilidad afectiva y económica.
Durante mucho tiempo, buscaba hombres necesitados de compañía a través de anuncios en periódicos. Después de ganarse su confianza, les administraba medicamentos y calmantes que provocaban alteraciones en sus niveles de azúcar en la sangre, lo que derivaba en muertes prolongadas y difíciles de detectar. Tras el fallecimiento, Blauensteiner cobraba seguros de vida y heredaba sus bienes, gracias también a modificaciones testamentarias que gestionaba con ayuda de un abogado que terminó condenado por complicidad.
Entre sus víctimas confirmadas están Alois Pichler, de 77 años, cuyo envenenamiento con antidepresivos terminó con su muerte dentro de una bañera, y dos personas más identificadas posteriormente: una vecina y un amigo. Otro hombre, de avanzada edad, falleció por cáncer y no fue directamente atribuible a ella. La Justicia también investigó la muerte del esposo de Blauensteiner, cuya incineración ordenó sin consentimiento familiar para poder cobrar dos pólizas de seguro.
Contrariamente a la imagen criminal que se tejió en los medios sensacionalistas, algunos vecinos la describían como una mujer generosa, que realizaba donativos y hacía regalos a la comunidad. Sin embargo, en sus interrogatorios iniciales reconoció haber matado a quienes consideraba “merecedores de la muerte”. Finalmente, Blauensteiner apeló para permanecer encarcelada hasta el final de sus días.

