En un evento sin precedentes, México logró establecer un nuevo récord Guinness por el mayor intercambio de estampas deportivas en un periodo de cuatro horas. La Ciudad de México y Zapopan fueron las sedes donde se congregaron miles de aficionados para intercambiar sus estampas del álbum oficial del Mundial 2026, en una jornada que comenzó a mediodía y culminó poco antes de las cuatro de la tarde.
Las verificaciones preliminares realizadas por un interventor de Guinness World Records indicaron que solo en el Zócalo de la Ciudad de México participaron más de 1,800 personas, mientras que en el Parque de las Niñas y los Niños de Zapopan se registraron alrededor de 1,700 coleccionistas. Esta masiva congregación superó las expectativas y generó la confirmación del nuevo récord.
Para garantizar la transparencia del intercambio, los participantes debieron registrarse previamente en las mesas oficiales de la editorial Panini, organizadora del álbum. Se establecieron reglas claras que prohibían la compra y venta de estampas, asegurando que las operaciones fueran solo intercambios limpios y justos entre aficionados atentos a completar sus colecciones.
Desde temprano, decenas de familias se reunieron en las inmediaciones del Centro Histórico en la capital, anticipando la apertura oficial del evento. Niños y adultos compartieron sus álbumes, y muchos manifestaron que, aunque sus padres los ayudaron a llenar sus colecciones, este espacio exclusivo les ofrecía una oportunidad única para avanzar y completar el álbum de manera colectiva.
El evento no solo destacó por la cifra récord, sino también por la diversidad de participantes. Un niño capitalino que logró completar su álbum celebró la hazaña ante los medios, atribuyéndola en parte a la suerte tras adquirir una caja completa con pocas estampas repetidas. Asimismo, familias enteras aprovecharon la ocasión para fortalecer vínculos a través de esta actividad.
Panini organizó áreas especiales destinadas al intercambio, conocidas como corrales, aunque muchos participantes ocuparon toda la extensión del Zócalo para intercambiar libremente. La atmósfera se vivió como una celebración colectiva del deporte y la pasión por el Mundial que próximamente se disputará.
Además de humanos, la presencia de mascotas acompañando a sus dueños añadió un componente familiar al encuentro, mostrando que este evento se convirtió en una fiesta para todas las edades y miembros.

