México emprendió la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), posicionándose como el principal socio comercial de Estados Unidos gracias a exportaciones que superaron los 550 mil millones de dólares en un año. Esta revisión ocurre en un contexto de modificaciones en la política arancelaria estadounidense, que ha usado varios instrumentos legales para ajustar sus tarifas comerciales.

El país mantiene acceso libre de arancel en aproximadamente el 85% de sus productos, lo que representa una ventaja competitiva frente a otros socios que enfrentan gravámenes que oscilan entre el 10% y el 25%. La Secretaría de Economía resaltó que en abril de 2026 México registró una tasa arancelaria promedio del 3.6% y un crecimiento anual de sus exportaciones del 21%, consolidando su presencia con una participación del 17% en el mercado estadounidense.

En esta revisión, México presentó trece puntos clave ante Estados Unidos, centrados en las medidas comerciales aplicadas por su vecino del norte. Entre las demandas se encuentran la eliminación de aranceles impuestos bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que afecta sectores como acero, aluminio y la industria automotriz. También se cuestionan las medidas relacionadas con productos no originarios del tratado según la Sección 122 y el uso del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, además de diversas barreras comerciales a nivel estatal.

La agenda bilateral mexicana contempla seis prioridades concretas: no aplicación de medidas unilaterales, levantamiento de aranceles al acero, mantenimiento de la competitividad automotriz, establecimiento de marcos de seguridad económica, atención a temas pendientes y mayor certidumbre para la inversión. En este último punto, se busca fortalecer la inversión en sectores estratégicos como semiconductores, medicamentos, cómputo y electrónica para consolidar la producción en América del Norte y reducir la dependencia de insumos asiáticos.

En cuanto a la relación con Canadá, México informó que ambos países ejecutan un plan de acción conjunto que incluye misiones comerciales, aumento del intercambio bilateral y un mayor flujo de inversión. Esta colaboración reafirma el compromiso de mantener la integración regional frente a desafíos comerciales globales.