Javier Coello Trejo, un ícono del ámbito judicial mexicano, murió a los 77 años, según informó su familia. Reconocido popularmente como «El Fiscal de Hierro», destacó por su papel en investigaciones contra altos funcionarios y organizaciones criminales en las décadas de los setenta y ochenta.
Originario de Chiapas, Coello Trejo comenzó su carrera como director jurídico en la Dirección General de Asuntos Indígenas y luego ejerció como agente del Ministerio Público en Chiapa de Corzo. Más adelante, ascendió a subprocurador de la Procuraduría General de la República (PGR), desde donde lideró acciones contra la corrupción, el narcotráfico y delitos de alto impacto, ganando fama por su trabajo riguroso e implacable.
El apodo que lo acompañó toda su vida se lo asignó el entonces presidente José López Portillo, en reconocimiento a su incansable combate contra figuras políticas y empresariales involucradas en casos de corrupción y vínculos con el crimen organizado. Entre sus logros más destacados estuvo la detención de Joaquín Hernández Galicia, alias «La Quina», líder sindical del sector petrolero, un caso emblemático que marcó un hito en su carrera.
Además de su trayectoria en el servicio público, Coello Trejo fundó el despacho Coello Trejo & Asociados. Durante años se mantuvo activo como abogado litigante, defendiendo a personajes relevantes del ámbito político y empresarial en casos nacionales de gran notoriedad. En sus últimos años, combinó su práctica legal con intervenciones frecuentes como analista en temas de seguridad y justicia.
Tras su fallecimiento, Manuel Velasco, líder del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), expresó su pesar por la pérdida de un profesional que, dijo, trabajó con dedicación y valentía por el país desde la abogacía y el servicio público, defendiendo firmemente sus valores y principios.

