Las autoridades del Estado de México reportaron una caída en los delitos de alto impacto para Naucalpan y Tlalnepantla durante los últimos años. Sin embargo, la percepción ciudadana y la realidad en las calles dibujan un panorama diferente, con focos rojos persistentes en ambas localidades.
En Naucalpan, aunque los homicidios dolosos alcanzaron un pico importante en 2024 y las estadísticas gubernamentales indicaron una baja significativa en la incidencia delictiva para el primer trimestre de 2025 y febrero de 2026, la mayoría de la población sigue manifestando sentirse insegura. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) de marzo de 2026 refleja que cerca del 80% de sus habitantes perciben un ambiente de inseguridad, con delitos como robos, homicidios y narcomenudeo concentrados en al menos nueve colonias consideradas zonas prioritarias desde 2023.
Tlalnepantla comparte problemáticas similares. Cinco de sus colonias figuran entre las más peligrosas del Estado de México según datos del C-5, incluyendo Benito Juárez, San Rafael y San Juan Ixhuatepec. Reportes municipales apuntan a que, aunque se redujeron ciertos delitos como robo de vehículos y delitos de alto valor durante 2025, la percepción de inseguridad sigue siendo elevada. En sectores como la colonia Lázaro Cárdenas, los habitantes denuncian extorsiones sistemáticas a comerciantes, vinculadas a grupos delictivos conocidos localmente.
Además, el deterioro de la infraestructura y la falta de servicios públicos agravan la situación de seguridad en ambas demarcaciones. En Naucalpan, colonias como Alce Blanco presentan calles sin pavimentar y estructuras colapsadas que afectan la movilidad y la convivencia comunitaria. La existencia de cuerpos abandonados en zonas limítrofes evidencia problemas graves de orden público y falta de vigilancia. En Tlalnepantla, la acumulación de basura en espacios públicos se prolongó por dos décadas en algunos puntos, destacando la calle Francisco I. Madero en San Lucas Patoni, hasta que finalmente se realizó la remoción de residuos acumulados.
Este escenario muestra un contraste entre las cifras oficiales que reflejan disminuciones, y la percepción social que continúa alertando sobre inseguridad, abandono y problemas de convivencia en Naucalpan y Tlalnepantla.

