Las autoridades de Protección Civil y Bomberos de Nuevo Laredo activaron un seguimiento permanente del Río Bravo ante la posibilidad de un aumento significativo en el nivel del cauce, según el pronóstico oficial para mediados de julio. Esta vigilancia se realiza en coordinación con la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), entidad responsable del control binacional sobre el río.
De acuerdo con la CILA, se prevé que la altura del río en la zona de los puentes internacionales alcance hasta 3.3 metros, con un caudal estimado en 482 metros cúbicos por segundo, cifras que replican un comportamiento similar al observado durante la reciente creciente en junio. Sin embargo, los fenómenos meteorológicos en la cuenca superior podrían alterar estas proyecciones.
Los modelos climáticos indican lluvias fuertes en el suroeste de Texas, especialmente en las áreas de Del Río, Eagle Pass y Uvalde, además de precipitaciones en las ciudades coahuilenses Piedras Negras y Acuña. Estas aguas aportan escorrentías al Río Bravo que podrían elevar su volumen aguas abajo, afectando directamente al municipio de Nuevo Laredo.
Ante este escenario, Protección Civil refuerza la vigilancia sobre los niveles del río e integra información de pronósticos nacionales, internacionales y reportes de la CILA para ajustar oportunamente las medidas preventivas. Se enfatiza la importancia de mantener actualizada a la población con datos oficiales y evitar confiar en fuentes no verificadas.
El gobierno municipal, encabezado por Carmen Lilia Canturosas, enfatizó que la seguridad ciudadana es prioritaria y por ello pidió a la población no ingresar al cauce ni realizar actividades recreativas cerca del río mientras persista el incremento del nivel y la corriente. Hasta ahora, no se ha declarado ninguna emergencia formal, pero se mantiene un monitoreo continuo para responder ante cualquier cambio significativo.

