La maternidad enfrenta un proceso de desvalorización tanto social como gubernamental que incrementa los riesgos de violencia contra madres, según denunció la relatora de la ONU sobre violencia contra mujeres y niñas, Reem Alsalem. La especialista señaló que ese fenómeno contribuye al aumento de agresiones en contextos de conflicto y otras situaciones de vulnerabilidad.
En un informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Alsalem destacó que la maternidad no se considera una categoría específica de derechos ni se reconocen las necesidades particulares de las madres. Además, aseguró que la relación entre madre e hijo, con impactos biológicos, físicos y psicológicos, sigue siendo ignorada en políticas públicas y legislaciones.
El documento recomienda que los Estados adopten un lenguaje y políticas específicas que reconozcan y protejan a las madres. Según la relatora, es fundamental fortalecer el valor social de la maternidad mediante campañas educativas y de sensibilización, para revertir percepciones negativas que limitan el desarrollo vital y laboral de las mujeres que desean ser madres.
El informe también alerta sobre ataques deliberados en zonas de conflicto que afectan a madres, como ocurrió en Gaza, donde estas son blanco estratégico por representar la continuidad de la comunidad. Además, se denuncia el impacto nocivo de sanciones unilaterales —por ejemplo, contra Cuba— que afectan el acceso de madres embarazadas y lactantes a servicios esenciales para el embarazo, el parto y la alimentación infantil.
Este reporte hace visible una problemática poco abordada: la vulnerabilidad específica de las madres en situaciones de violencia. Al llamar la atención sobre esta devaluación, la ONU busca que los gobiernos y la sociedad en general revaloren su rol y garanticen derechos y protección efectiva.

