La familia relacionada con “Pato Merlín”, la mascota no oficial que ganó popularidad durante el Mundial, recibió un crédito habitacional a través del programa «Vivienda del Bienestar» del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de México (INVI). El costo de producción del departamento financiado oscila entre 800,000 y 846,000 pesos, y el otorgamiento fue en forma de crédito, no como un obsequio, aclararon las autoridades.
Este caso, presentado como un acto de apoyo humanitario durante una conferencia oficial, ha reavivado el debate sobre la utilización política de fenómenos mediáticos para destacar intervenciones gubernamentales frente a la desigualdad social persistente. La familia beneficiada, encabezada por Karla Gómez, una vendedora ambulante que vivía en condiciones precarias dentro de un pequeño local, pasa a tener un hogar formal gracias a esta ayuda.
Sin embargo, la rapidez y la atención personalizada que recibió esta familia contrastan con la experiencia diaria de numerosos ciudadanos que enfrentan complicaciones burocráticas para acceder a programas sociales similares. La gestión priorizó un caso de gran resonancia pública mientras un amplio sector de la población permanece excluido de apoyos efectivos.
Especialistas y usuarios en redes calificaron la acción como un ejemplo de «pan y circo», al convertir a una mascota viral en centro de una estrategia de comunicación gubernamental que busca ampliar la conexión con la ciudadanía mediante la espectacularidad y el impacto mediático, priorizando casos con alto valor simbólico antes que soluciones estructurales.
Las autoridades aclararon que el programa funciona bajo un esquema crediticio para adquisición de vivienda social, lo que dignifica la labor de la familia beneficiada y descarta la idea de un regalo directo. Además, la imagen del «Pato Merlín» fue tomada por la Lotería Nacional para un billete conmemorativo, aunque no hay información oficial sobre compensaciones económicas asociadas.

