En poco más de cuatro meses, el estado de Puebla ha registrado 289 homicidios, manteniendo un promedio de dos asesinatos diarios durante 2026, según datos oficiales del equipo multidisciplinario de seguridad, que incluye a la Secretaría de Seguridad Ciudadana federal.
La escalada de violencia se vincula principalmente a conflictos entre bandas dedicadas al narcomenudeo y al huachicoleo. Este contexto ha generado una ola de crímenes graves en distintas regiones del estado, donde no es extraño encontrar casos de violencia severa y ejecuciones en lugares públicos. Por ejemplo, en febrero ocurrió un ataque en un bar en la zona metropolitana de Puebla que dejó tres muertos y varios heridos, mientras que en mayo, un enfrentamiento familiar en la Mixteca culminó en la muerte de diez personas.
El seguimiento mensual muestra variaciones en los casos de asesinatos: en enero se registraron 66, en febrero bajaron a 51, pero en marzo y abril aumentaron a 57 y 70 respectivamente. Ya en mayo, durante los primeros 19 días, contabilizan 45 homicidios, reflejando una tendencia al alza que preocupa a las autoridades y a la población.
Asimismo, la organización civil Causa en Común documentó un aumento significativo en la violencia extrema en Puebla durante 2025, un fenómeno que incluye masacres, torturas, mutilaciones, descuartizamientos, calcinamientos y asesinatos de menores. Su informe anual, titulado “Galería del horror”, reportó 203 incidentes que dejaron 106 víctimas, superando en número los 152 casos del año anterior, cuando se habían registrado más víctimas, con 248.
Este incremento en la violencia extrema refleja una creciente brutalidad en el actuar criminal dentro del estado, que plantea desafíos severos para la seguridad pública y la justicia local.

