Claudia Sheinbaum desmintió que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, le haya mencionado alguna vez que México es un «narcogobierno», una acusación que ha circulado en discursos y medios. Aclaró que, aunque Trump sí hizo esas declaraciones en general sobre el país, nunca se las dijo directamente a ella ni las relacionó con su gestión.

En medio de la tensión entre ambos países por la entrega voluntaria al FBI de dos exfuncionarios vinculados con el Cártel de Sinaloa, Sheinbaum destacó que no hay ninguna amenaza contra su gobierno derivada de estos hechos. Subrayó que la decisión de entregarse fue individual y que no existen pactos con delincuentes, ni de cuello blanco ni del crimen organizado.

La mandataria anunció una agenda diplomática activa en materia de seguridad que involucra próximas visitas de altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el director del Departamento de Seguridad Nacional y la directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, con la intención de coordinar esfuerzos, pero respetando la soberanía de México.

Ante el planteamiento de Washington sobre cómo colaborar eficazmente, Sheinbaum propuso que la cooperación debe centrarse en tres líneas principales: reducir el consumo de drogas en Estados Unidos, frenar el tráfico de armas hacia México y combatir el lavado de dinero en territorio norteamericano. Recalcó que la prevención en el mercado estadounidense es clave para disminuir la violencia en México y rechazó la idea de intervenciones militares o injerencias directas.

Finalmente, la presidenta rechazó que las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense constituyan evidencia de un «narcopartido» en México y atribuyó esas teorías a sectores vinculados con el «viejo régimen». Recordó que la aplicación de la ley en México debe realizarla exclusivamente el Estado mexicano sin interferencias extranjeras, lo que definió como un principio esencial de soberanía nacional.