La Ciudad de México se preparó con un operativo de seguridad masivo ante el partido entre México y República Checa, correspondiente a la última jornada de la fase clasificatoria de la Copa Mundial. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) movilizó a más de 11 mil policías para vigilar tanto el Estadio Azteca como las zonas de concentración de aficionados, buscando preservar el orden público y la integridad de los asistentes.
En el Estadio Azteca, alrededor de 7 mil 500 uniformados resguardarían las inmediaciones, mientras que en la avenida Paseo de la Reforma, punto habitual de reunión para celebrar los resultados, habría otros 4 mil 200 agentes. Además, el FIFA Fan Fest ubicado en el Zócalo capitalino contaría con la presencia de 3 mil 275 efectivos.
Estas acciones se coordinaron con la Fuerza de Tarea Conjunta del Gobierno federal, integrada por el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Fuerza Aérea Mexicana y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Asimismo, la Subsecretaría de Control de Tránsito aplicó cierres parciales y totales en vialidades cercanas al estadio para facilitar la movilidad y reducir riesgos. Paramedicos de Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas también estuvieron desplegados para atender emergencias.
Para evitar situaciones de riesgo, la SSC recomendó a los asistentes no ingresar con bebidas alcohólicas, pirotecnia, bengalas ni cohetones a las áreas de concentración. Complementariamente, el gobierno capitalino implementó la Ley Seca durante el día del partido, medida que restringe la venta y consumo de alcohol en espacios públicos para minimizar incidentes relacionados con la violencia o el consumo excesivo.

