La relación entre Kylie Jenner y Travis Scott concluyó, pero su compromiso con la crianza conjunta de sus dos hijos permanece firme. Stormi Webster, nacida en 2018, y Aire, quien originalmente se llamó Wolf y nació tres años después, son el centro de esta colaboración parental después de que la pareja se conociera en 2017.
Ambos padres han compartido en distintas entrevistas cómo enfrentan los retos de educar a niños de la Generación Alpha en un mundo influenciado por la tecnología. Travis Scott declaró que limita el acceso de sus hijos a la inteligencia artificial para proteger el desarrollo natural de su creatividad y juicio, mientras que Kylie Jenner se describió como una madre estricta, especialmente con Stormi, a quien ve como una niña con una gran personalidad que necesita algunos límites claros.
Stormi ha participado cada vez más en la vida profesional de Kylie, acompañándola al trabajo y demostrando interés por los negocios de su madre. Kylie la considera su legado y la educa para ser inteligente, amable y decidida. Por su parte, ambos evitan exponer demasiado a sus hijos frente a los medios, procurando que lleven una infancia más privada que la vivida por Kylie en el reality familiar.
Desde el nacimiento de Stormi, anunciado por Kylie durante el Super Bowl, y el posterior nacimiento de Aire, la expareja ha mantenido un equilibrio entre su vida pública y la crianza compartida, demostrando que el fin de su relación sentimental no significa un distanciamiento en la educación de sus hijos.

