La Urbanización Guadiana acumula más de dos décadas sin un espacio propio para reunir a sus vecinos y gestionar asuntos del barrio, obligando a sus integrantes a encontrarse en bares o domicilios particulares. La Asociación de Vecinos denunció una vez más esta situación ante el Ayuntamiento de Badajoz y los grupos municipales, señalando que la falta de sede afecta su trabajo cotidiano para fomentar la convivencia y canalizar demandas ciudadanas.
Desde 1999, la entidad ha presentado solicitudes anuales para obtener un local donde operar, sin que ninguna se haya concretado. Su presidente explicó que se trata de un reclamo constante y fundamental: no buscan privilegios, sino un derecho básico de organización vecinal que cuentan todas las asociaciones de la ciudad excepto la suya. La ausencia de un espacio adecuado limita la capacidad de organizar actividades y generar un ámbito de cohesión para el barrio.
Entre las opciones planteadas destaca un conjunto de locales sin acondicionar ubicados en la calle Castillo de Zafra, al lado de la zona conocida como Viejo Vivero. Estos espacios fueron construidos por la Inmobiliaria Municipal hace cerca de quince años, pero permanecen sin uso, y para los residentes resultan un lugar idóneo por su cercanía al centro de la urbanización. La asociación ha solicitado formalmente la cesión de uno de estos locales y afirma que hubo un compromiso verbal del equipo de gobierno para estudiar esta propuesta, pero cinco años después no se ha concretado ninguna acción.
La situación de abandono es particularmente llamativa al ser Guadiana la única entidad vecinal de Badajoz que no cuenta con un local asignado. A lo largo de estos años, los vecinos transmitieron sus demandas incluso en reuniones con autoridades locales, aunque sin avances tangibles. La persistencia de esta problemática refleja, según la asociación, una falta de respuesta que impide a sus miembros desempeñar funciones esenciales para el desarrollo de la comunidad.
Hasta ahora, la asociación continúa convocando encuentros en espacios informales, lo que dificulta la planificación y ejecución de actividades que requieren un espacio institucionalizado. La lucha por una sede propia representa un reclamo recurrente que pone en evidencia la importancia que para los residentes tiene contar con un punto de encuentro estable y reconocido para fortalecer la vida vecinal.

