Entrar a la universidad representa un reto para cualquier estudiante; para Valeria Hinojiante, joven con discapacidad auditiva, fue además un acto de resistencia y apertura hacia una educación más inclusiva. Su ingreso a la Universidad Autónoma de Baja California en la carrera de Psicología no solo marca el inicio de un camino académico, sino que también visibiliza la necesidad de apoyos específicos para garantizar igualdad educativa.

El primer día de clases estuvo marcado por la inquietud y el estrés producidos por las dudas sobre los recursos disponibles. Sin embargo, la asignación de una intérprete en Lengua de Señas Mexicana (LSM) revolucionó su experiencia, permitiéndole participar activamente y comprender a cabalidad las materias. Este apoyo resultó clave para que Valeria se sintiera considerada y motivada a seguir adelante.

Su historia está arraigada en el respaldo familiar, principalmente en el apoyo incondicional de su madre, lo que fortaleció su determinación para ingresar a Psicología con el objetivo de entender la conducta humana y eventualmente devolver a la comunidad el soporte recibido.

Valeria reconoce que dentro de la UABC existen profesores y personal comprometidos que solicitan intérpretes, adaptan materiales y buscan facilitar la accesibilidad. No obstante, también evidencia la escasez de intérpretes permanentes y la ausencia de apoyos constantes para estudiantes con discapacidad auditiva, dificultades que se mantienen como barreras frecuentes.

Para esta estudiante, una universidad verdaderamente inclusiva debe garantizar respeto y acceso equitativo para todos, sustentado en decisiones concretas y recursos asignados: presupuestos para intérpretes, materiales accesibles, tutorías especializadas y una voluntad institucional real para atender las necesidades de quienes tienen discapacidad.

Consciente de las dificultades que implica esta realidad, Valeria lanza un mensaje a otros jóvenes con discapacidad: aunque existan miedos y frustraciones, es posible alcanzar metas académicas con esfuerzo y apoyo de familiares, amigos y docentes, además de buscar las herramientas que faciliten el aprendizaje y la participación plena.

Su proyecto a futuro es claro: terminar la carrera, regresar como profesional a la universidad y trabajar en la generación de espacios de apoyo que fortalezcan la inclusión y el acompañamiento para nuevas generaciones.