El Vaticano confirmó que la homilía es una parte esencial de la liturgia católica y aclaró que su proclamación está reservada exclusivamente a sacerdotes o diáconos. Esta decisión responde a una solicitud planteada por la Conferencia Episcopal Alemana para que laicos puedan predicar durante las celebraciones eucarísticas.

En un documento oficial, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos explicó que esta norma no es una mera regla disciplinaria que pueda modificarse mediante un indulto, sino que deriva de la naturaleza misma de la liturgia, en la que la homilía está estrechamente ligada a la proclamación del Evangelio y al ministerio ordenado.

La petición alemana formó parte del proceso sinodal nacional, donde una amplia mayoría, incluyendo obispos, apoyó la idea de que hombres y mujeres laicos autorizados pudieran pronunciar la homilía. Sin embargo, el Vaticano reiteró que, aunque valora las motivaciones pastorales detrás de esta solicitud, la doctrina actual establece que sólo los ministros ordenados pueden ejercer esta función durante la Misa.

El Dicasterio recordó además que la Iglesia contempla otras formas de que los laicos participen en la proclamación de la Palabra de Dios fuera de la homilía y de la Eucaristía, conforme al derecho canónico y la naturaleza de estas prácticas.

A pesar del rechazo oficial que data de tres años atrás, el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana anunció que no abandonará la propuesta y que la presentará personalmente en Roma en una próxima visita. El debate está lejos de cerrarse y refleja las tensiones entre las iniciativas reformistas locales y la normativa vaticana.