Un avión B-52 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se desplomó durante el despegue en la base Edwards, ubicada en el desierto de Mojave, provocando la muerte de los ocho tripulantes que viajaban a bordo. El accidente ocurrió mientras la aeronave realizaba una maniobra de entrenamiento habitual, sin que ninguno de los ocupantes lograra sobrevivir.

Esta situación marca el primer siniestro fatal con un B-52 en territorio estadounidense desde 2016. Como respuesta inmediata, las operaciones en la base militar quedaron suspendidas para permitir la movilización de un equipo especializado que trabaja en el lugar con el fin de esclarecer las causas del desplome.

Los investigadores examinan las condiciones técnicas del avión y verifican si se cumplieron correctamente los protocolos de seguridad durante el despegue. El modelo B-52 es considerado una pieza clave dentro de la estrategia militar estadounidense, con más de seis décadas en servicio y un papel fundamental en misiones de largo alcance.

El accidente ha generado conmoción en la comunidad militar y ha provocado muestras de apoyo hacia los familiares de las víctimas. Se espera que en las próximas horas se publique un informe detallado sobre el peritaje técnico que explique las circunstancias del trágico suceso ocurrido al sur de California.