Las tradicionales calles de Bangkok, conocidas por sus aromas de ajo, chile y carnes a la parrilla, enfrentan un cambio drástico debido a una campaña municipal que busca ordenar y despejar las aceras de vendedores ambulantes. Esta medida afecta a miles de comerciantes informales que aportan una identidad gastronómica popular entre habitantes y turistas, pero que ahora deben migrar hacia mercados específicos o cerrar sus negocios.
Desde 2022, el número de vendedores ambulantes en la capital tailandesa se redujo considerablemente, con una caída estimada de más del 60%, según la Administración Metropolitana de Bangkok (BMA). Muchos trasladaron su actividad a centros de comida callejera oficializados o mercados informales, siguiendo un modelo similar al aplicado en otras ciudades asiáticas, como Singapur, donde la administración concentra la actividad en espacios delimitados.
La presión gubernamental se centra en los puestos ubicados en las calles más concurridas y turísticas, con un trato más flexible para quienes se encuentran en zonas menos transitadas o populares entre mochileros. Algunos vendedores han recibido un plazo prudente para reubicarse, pero otros han optado por cerrar ante la imposibilidad de mantener sus ventas. La BMA enfatiza que no se trata de desalojos inmediatos, sino de una regulación gradual y comunicada con anticipación.
Comerciantes como Looknam Sinwirakit y Wong Jaidee reflejan la incertidumbre que viven quienes dependen de estas ventas informales. Con multas y restricciones que limitan su permanencia en calles como Chinatown, estos vendedores sienten que su sustento está en riesgo y carecen de alternativas viables para adaptarse al nuevo escenario.
En los últimos años, el gobierno ha inaugurado cinco centros oficiales dedicados a la comida callejera, el más reciente ubicado en Lumphini Park, un espacio emblemático en medio de la densa ciudad. Estos mercados buscan ofrecer un entorno ordenado para la venta de alimentos, con infraestructura y regulación, pero la transición supone un reto para quienes dependen del modelo tradicional de puestos en las aceras.

