Una campaña en redes sociales y manifestaciones ciudadanas pretenden salvar a Sasha, una perra Husky siberiana resguardada por autoridades tras morder a un niño durante un evento público en Chihuahua. El caso ha generado un debate sobre la justicia animal y la oportunidad de evaluar el contexto completo antes de decidir su destino.
El incidente ocurrió en el Centro Cultural Paso del Norte durante la Feria del Libro, donde la perra mordió el rostro de un niño de seis años. Según el dueño de Sasha, un académico que la describe como un animal de apoyo emocional, el menor se acercó al animal sin supervisión, provocándolo al jalonearle las orejas y tratar de pincharle el ojo, lo que desencadenó la reacción defensiva de la perra.
Desde el momento del suceso, el dueño ofreció cubrir los gastos médicos del niño. Relata que Sasha nunca mostró agresividad y que su presencia le ha servido para superar traumas personales profundos. Sin embargo, tras el incidente, la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) tomó en custodia a la perra para un protocolo de observación, aunque su dueño denuncia que fue sacada de forma ilegal de su domicilio y se le ha impedido visitarla.
La movilización ciudadana ha adoptado etiquetas como #SalvenASasha y #SashaNoMereceMorir para exigir una evaluación más completa que incluya su certificado como animal de apoyo emocional, historial sanitario en orden y buen comportamiento previo. Activistas locales y de ciudades fronterizas como El Paso se han congregado frente a las instalaciones de la DABA para solicitar que no se cumpla la amenaza oficial de sacrificarla.
Este caso ha puesto en la mesa la necesidad de un enfoque jurídico y social que contemple las circunstancias que rodean a los animales de compañía en situaciones conflictivas, así como la importancia de los protocolos de atención que consideran tanto la seguridad pública como el bienestar animal.

