Diego Luna tomó la palabra en la alfombra roja del estreno de la película “México 86” para expresar su inconformidad con la FIFA tras otorgar el Premio de la Paz al expresidente Donald Trump. El actor cuestionó la moralidad del organismo internacional, que alaba a líderes con trayectorias marcadas por conflictos, mientras ignora a comunidades fundamentales para el fútbol en Estados Unidos, como la latina.
El Mundial de 2026 tendrá un formato inédito: se disputará en tres países, con una predominancia clara de Estados Unidos al acoger la mayoría de los partidos. Luna remarcó que la relevancia del fútbol dentro del territorio estadounidense se debe en gran parte a la comunidad latina, que históricamente ha sido marginada o ignorada por las autoridades estadounidenses. Para el actor, esto refleja una contradicción en la organización y promoción del evento.
Las críticas de Luna se suman a comentarios previos de otros destacados artistas mexicanos, como Gael García Bernal y Alejandro González Iñárritu, quienes han cuestionado la reputación y transparencia de la FIFA. Según Luna, los señalamientos de Bernal en Cannes no debieron tomarse como simples comentarios, sino como una observación fundamentada sobre la corrupción y las irregularidades dentro del organismo que rige el fútbol mundial.
En “México 86”, Luna encarna a Martín de la Torre, un funcionario que participa en la organización del Mundial de 1986, cuya preparación estuvo marcada por sobornos y rivalidades con Estados Unidos por albergar la Copa. El filme dirigido por Gabriel Ripstein analiza esas tensiones y hace una reflexión sobre cómo, décadas después, algunos patrones parecen repetirse, especialmente en relación a la disputa y la corrupción.
La actriz Karla Souza, quien interpreta a la pareja de Martín, también comentó que el Mundial sirve para encubrir problemas nacionales, como la falta de atención a desastres y situaciones sociales graves. Souza recordó que el campeonato de 1986 se celebró poco después del devastador sismo de 1985, mientras gran parte del país aún sufría las consecuencias del desastre. Este contexto añade un matiz crítico sobre la utilización del evento para distraer o maquillar realidades complejas.

