La Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma que pospone la elección de jueces y magistrados del Poder Judicial hasta el año 2028, retrasando el proceso originalmente previsto. Esta modificación busca ampliar el periodo para fortalecer los mecanismos de selección y promover cambios en la estructura judicial.

La iniciativa, impulsada por autoridades como Claudia Sheinbaum, también contempla que la renovación de cargos judiciales incluya la figura de revocación de mandato, un mecanismo que permitiría evaluar de manera periódica la permanencia de los servidores públicos en sus cargos. Este punto se perfila como un cambio significativo en la forma en que se administra la justicia.

El aplazamiento responde a la intención de realizar un proceso más transparente y con más controles para garantizar la independencia y calidad del Poder Judicial. Sin embargo, este retraso genera debate sobre la eficacia y oportunidad de la reforma, así como las implicaciones para la administración de justicia en el país.

El nuevo plazo también alinea los ciclos electorales judiciales con un esquema más largo, lo que podría facilitar la implementación de reformas estructurales. Mientras tanto, los diputados avanzan en el análisis de las reservas presentadas para determinar cambios específicos en el dictamen.

El proyecto busca además modernizar la selección y rendición de cuentas de estos servidores públicos, en un intento por mejorar la confianza ciudadana en el sistema judicial.