El PRI en Veracruz atraviesa una etapa crítica tras la renuncia de Américo Zúñiga Martínez, uno de los últimos cuadros con trayectoria destacada dentro del partido en la entidad. Con más de tres décadas de militancia, Zúñiga ejerció distintos cargos, entre ellos diputado local, presidente municipal y dirigente estatal, además de haber ocupado la Secretaría del Trabajo. Su salida deja al partido «en los huesos», como lo describe el propio entorno político veracruzano.
Pocos días antes, Héctor Yunes Landa, con casi cinco décadas dentro del PRI, anunció también su renuncia, lo que evidencia un proceso constante de debilitamiento. Ambos políticos eran de los pocos referentes del priismo local que aún mantenían relevancia, una situación que ha dejado al partido desprovisto de liderazgo reconocido. Esta ola de bajas se intensifica bajo el mando de Adolfo Ramírez Arana, actual dirigente estatal, quien ha visto cómo se acumulan las renuncias de figuras clave y la Sala Presidentes sufre la retirada simbólica de retratos de expresidentes del partido.
Además, Pepe Yunes Zorrilla aparece como el siguiente en abandonar el instituto político, lo que podría marcar el fin de un ciclo para el PRI veracruzano. Entre las declaraciones controvertidas que han complicado la imagen del partido destaca una hecha por José Luis Villalobos García, coordinador nacional de afiliación y registro partidario, quien afirmó que no aspiran a tener un padrón grande, un comentario que se percibió como desatinado en un contexto de desbandada.
Este ambiente interno genera incertidumbre sobre la capacidad del PRI para armar candidaturas competitivas en las próximas elecciones locales y federales. La reducción del padrón podría dejarles solo candidatos dispuestos a disputar posiciones poco favorecidas, lo que pone en jaque su viabilidad electoral en muchos distritos.
En cuanto a Américo Zúñiga, su futuro político parece encaminado hacia Movimiento Ciudadano, partido que actualmente concentra una parte significativa de la militancia desencantada del PRI en Veracruz. Sin embargo, la transición no será sencilla, ya que no podrá acceder a candidaturas plurinominales en el nuevo partido y deberá competir en plazas locales o federales para mantener presencia legislativa.

