A menos de 48 horas para la apertura de las urnas en Andalucía, el PSOE se encuentra al borde de una caída histórica que provoca una mezcla de sentimientos en sus filas: frustración, miedo y tristeza, pero también un atisbo de coraje que impulsa a seguir adelante.

Los líderes socialistas más experimentados intentan transmitir la confianza de que todavía es posible revertir la tendencia adversa. Apelan al voto oculto y recuerdan que el mínimo histórico de parlamentarios obtenido en 2022 puede repetirse, manteniendo viva la esperanza que acompaña el clásico dicho político “hasta el rabo, todo es toro”.

La campaña electoral de María Jesús Montero, la candidata del PSOE, ha mostrado signos de recuperación en los últimos días, aunque no ha logrado entusiasmar ni movilizar a sus seguidores como se esperaba. Desde el entorno cercano admiten que la defensa constante ante acusaciones surgidas en debates y la atención dispersa en explicar polémicas internas han restado fuerza a la propuesta socialista.

Uno de los episodios que ha marcado la campaña fue el debate televisivo en Canal Sur, donde Montero tuvo que desmentir una supuesta alusión polémica relacionada con un accidente de guardias civiles. Junto a esto, la circulación de carteles que fomentaban la división interna han generado desánimo en la militancia socialista, mientras Susana Díaz, expresidenta y referente del partido en la región, subrayaba que esos ataques buscan fracturar a la oposición más que ganar votos.

Fuera de la esfera del PSOE, el Partido Popular mantiene una ofensiva intensa que ha concentrado su discurso en la gestión sanitaria. Los problemas en los cribados de cáncer de mama y la percepción negativa sobre la sanidad pública forman la principal arma del PSOE para intentar detener la marea azul. Sin embargo, la mayoría absoluta que busca el presidente Juanma Moreno sigue siendo incierta y dependerá de la capacidad de movilización en esta recta final.

La campaña andaluza, que hasta la víspera mantenía un tono monótono y sin grandes sobresaltos, ha cobrado mayor intensidad en los últimos días. En Sevilla, durante un mitin en el barrio del Tardón, Susana Díaz apeló al ejemplo deportivo local para ilustrar la resiliencia que necesitan: recordó cómo equipos que parecían derrotados lograron salvar la temporada, un paralelismo con el ánimo con el que encara el PSOE esta última etapa electoral.

En ese acto, la expresidenta andaluza y figuras destacadas del PSOE sevillano coincidieron en un mensaje de unidad y resistencia, conscientes de que la campaña ha estado marcada por dificultades y divisiones internas pero con la voluntad de recuperar terreno. La disputa final proyecta ser una contienda reñida, donde cada voto y cada gesto cobran una relevancia decisiva.