Estados Unidos anunció la incorporación del Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC) en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO), medida que regirá a partir de 2026. Esta decisión responde a la creciente violencia y actividades criminales atribuidas a ambas bandas, consideradas las más poderosas de Brasil.

La determinación se produjo poco después de que Flávio Bolsonaro solicitara al entonces presidente Donald Trump clasificar a estas organizaciones como “narcoterroristas”, destacando el impacto que tienen en la seguridad brasileña. Bolsonaro, que aspira a la presidencia, ha adoptado un discurso de línea dura frente a estas pandillas, que desde los años 70 han expandido su dominio dentro del sistema penitenciario y en numerosas regiones del país.

El Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital congregan decenas de miles de miembros entre integrantes directos y apoyos logísticos, según análisis de autoridades de seguridad. Estados Unidos ya ha aplicado sanciones similares a otros grupos criminales en la región, como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, así como a pandillas transnacionales como la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Tren de Aragua.

A través de la inclusión en la lista FTO, la Casa Blanca busca restringir las capacidades financieras y logísticas de estas bandas, dificultar su movilidad internacional y aumentar la presión sobre sus operaciones. Esta acción se enmarca en una estrategia regional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, una preocupación que mantiene tensiones políticas internas en Brasil.

El actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha rechazado públicamente la medida, argumentando que podría abrir la puerta a una posible intervención militar de Estados Unidos en territorio brasileño. Por su parte, Flávio Bolsonaro aprovecha la designación para reforzar su mensaje electoral en un contexto marcado por la violencia y el control delictivo en varias zonas del país.