Estados Unidos lanzó un bombardeo contra depósitos de misiles, drones y estaciones de radar costeras iraníes después de que la Guardia Revolucionaria de Irán impactara con un dron un carguero de bandera singapurense en el estrecho de Ormuz. Este ataque se produjo a pocas millas del sultanato de Omán, en una zona estratégica que concentra el tránsito del 20% del crudo mundial.

El Ministerio de Defensa estadounidense, a través del Comando Central (CENTCOM), calificó la operación como una respuesta necesaria a una violación directa del acuerdo de alto el fuego entre ambos países.

El carguero M/V Ever Lovely sufrió daños en su puente de mando a causa del impacto, pero pudo continuar su trayecto según reportes oficiales. El presidente Donald Trump señaló que Irán lanzó cuatro drones: uno golpeó el barco y el resto fueron derribados por fuerzas estadounidenses, catalogando el ataque como una acción “insensata” que amenaza la seguridad regional.

Este episodio sucede apenas días después de que Washington y Teherán firmaran un memorando de entendimiento para poner fin a hostilidades y garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, en el marco de la suspensión temporal de sanciones a la exportación petrolera iraní.

En respuesta al bombardeo norteamericano, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber atacado posiciones militares estadounidenses en la región, aunque sin precisar detalles sobre las ubicaciones afectadas. Previamente, un comunicado atribuido a esta fuerza advirtió que su reacción ante nuevos ataques sería rápida y decisiva, aunque esa declaración fue retirada poco después.

El estrecho de Ormuz es una vía marítima clave para el comercio energético global, y cualquier conflicto en esta zona puede tener repercusiones internacionales. La Agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO) había emitido una alerta recomendando precaución y vigilancia a las embarcaciones que cruzan el área tras el incidente.